You are currently browsing the category archive for the ‘Cuentos’ category.

Les dejo un cuentito de Ana María Shua: otra versión de Calibán, por supuesto atravesada por el humor de la autora y una crítica mordaz, al mejor estilo Darío.   

 Y felices vacaciones, chicos: que el 2011 venga con todo lo que deseen, y un poco más también.

Caníbales y exploradores

Los caníbales bailan alrededor de los exploradores. Los caníbales encienden el fuego. Los caníbales tiene la cara pintada de tres colores. Los caníbales están interesados en el corazón y el cerebro, desprecian la carne tierna de los muslos, el resto de las vísceras. Los caníbales ingieren aquellas partes del cuerpo que consideran capaces de fundir en ellos las virtudes que admiran de sus víctimas. Los caníbales se ensañan sin goce en su banquete ritual. Los caníbales visten las prendas de los exploradores. Los caníbales, una vez en Londres, pronuncian documentadas conferencias sobre los caníbales.

Ayer, 23 de mayo, un autor anónimo publicó en el blog Así escribimos un relato que me hizo acordar a este otro de Ana María Shua. A veces, para construir un mundo posible echamos mano de un vocabulario que escapa al lector, que generalmente puede reponerse, implicarse, suponerse, claro, pero que en el fondo aleja al lector de la escena, lo invita a mirarla a la distancia… No digo que no sea un acierto, ojo, es simplemente una reflexión. Y acá el revés simpático que le encontró Ana María Shua a todo este asunto de construir la voz de los personajes con tanta pero tanta verosimilitud que hasta el narrador, que no es más que una invención del autor, se encuentra “alejado” de ese mundo posible construido.

ARRIAD EL FOQUE
¡Arriad el foque!, ordena el capitán. ¡Arriad el foque!, repite el segundo. ¡Orzad a estribor!, grita el capitán. ¡Orzad a estribor!, repite el segundo. ¡Cuidado con el bauprés!, grita el capitán. ¡El bauprés!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitán. ¡El palo de mesana!, repite el segundo. Entretanto, la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique sin remedio.
ANA MARÍA SHUA