Una vez más, del Diccionario panhispánico de dudas. En oraciones sencillas no es nada complicado entender la concordancia entre sustantivo y adjetivo, por ejemplo; ¿pero qué pasa cuándo tengo dos sustantivos de distinto género y un adjetivo para modificar a ambos?¿de qué género tendrá que ser ese adjetivo? Esta y otras cuestiones se aclaran aquí abajo.
Concordancia. 1. Es la coincidencia obligada de determinados accidentes gramaticales (género, número y persona) entre distintos elementos variables de la oración. Se pueden distinguir dos tipos de concordancia:
a) Concordancia nominal (coincidencia de género y número). Es la que establece el sustantivo con el artículo o los adjetivos que lo acompañan: la blanca paloma; esos libros viejos; el pronombre con su antecedente o su consecuente: A tus hijas las vi ayer; Les di tu teléfono a los chicos; o el sujeto con el atributo, con el predicativo o con el participio del verbo de la pasiva perifrástica: Mi hijo es un santo; Ella se encontraba cansada; Esas casas fueron construidas a principios de siglo.
b) Concordancia verbal (coincidencia de número y persona). Es la que se establece entre el verbo y su sujeto: Esos cantan muy bien.

2. Reglas generales
a) La coordinación de dos o más sustantivos o pronombres en singular, siempre que cada uno de ellos se refiera a un ente distinto, forma un grupo que concuerda en plural con el adjetivo o el pronombre, o con el verbo del que son sujeto: «Rehogar la cebolla y la zanahoria picadas durante quince minutos» (Pozuelo/PzPérez Técnicas [Esp. 2001]); «El oxígeno, el hidrógeno y el carbono los proporciona el medio» (LpzTorres Horticultura [Méx. 1994]); «La sal y el agua son gratis» (Martínez Evita [Arg. 1995]).

b) La coordinación de dos o más sustantivos o pronombres de diferente género gramatical forma un grupo que concuerda en masculino con el adjetivo o con el pronombre: «Se fríen las rajitas junto con la cebolla y el ajo picados» (Ramos Platillos [Méx. 1976]); «Ahora la casa y el jardín eran otros» (Mendoza Verdad [Esp. 1975]).

c) Si entre dos o más elementos coordinados figura un pronombre de segunda persona (y ninguno de primera), la concordancia con el verbo y con los demás pronombres se establece en segunda persona del plural o, en las zonas del mundo hispánico donde no se usa el pronombre vosotros, sino ustedes, en tercera persona del plural: «La niña y tú cobraréis lo que es vuestro» (Leguina Nombre [Esp. 1992]); «Murphy y tú son unos testigos peligrosísimos» (VLlosa Fiesta [Perú 2000]); si hay un pronombre de primera persona, la concordancia se establece en primera persona del plural: «¿Te acuerdas de aquel día en que bailamos Chema, tú y yo?» (Diosdado Trescientos [Esp. 1991]).

3. Casos especiales en la concordancia nominal
3.1. Determinante único para varios sustantivos. Cuando se coordinan dos o más nombres concretos cuyos referentes son entidades distintas, lo normal y recomendable es que cada uno de ellos vaya precedido de su propio determinante: «Consiguieron que la madre y la hija se repusieran de las contusiones» (Allende Casa [Chile 1982]); «Este permiso podrá ser disfrutado indistintamente por la madre o el padre» (Estatuto [Esp. 1985]); «Se hizo uso ilegal de mi capital y mis acciones bursátiles» (Proceso [Méx.] 9.2.97); y no «El diestro y toro se funden en una sola figura» (Clarín [Arg.] 17.3.97); «Dejé mi cartera y llaves en la silla de la entrada» (Época [Chile] 1.7.96). Pero existe la posibilidad de que dos o más sustantivos coordinados lleven un solo determinante, el cual debe concordar en género y número con el sustantivo más cercano; esta posibilidad se da cuando los sustantivos coordinados se refieren a la misma cosa o persona: «La manera de preparar la mamadera o biberón» (VV. AA. Mamar [Arg. 1983]); «Según la esposa y representante de Mingote, Isabel Vigiola» (País [Esp.] 1.2.89); cuando llevan un adjetivo antepuesto que califica a todos ellos: «Construyó también un horno criollo para cocer su propio pan y pizza a la piedra» (Chavarría Rojo [Ur. 2002]); y cuando los sustantivos se conciben como una unidad y se refieren a partes de un mismo conjunto o a aspectos parciales de un todo: «En mérito a vuestro empeño y dedicación» (Ventosilla Mariscal [Perú 1985]); «Las ventanas y balcones estaban herméticamente cerrados» (Mendoza Verdad [Esp. 1975]); «Esta medida […] debería ir acompañada de mejoras en la seguridad y control de los barcos» (FVigo [Esp.] 15.6.01).

3.2. Adjetivo pospuesto a varios sustantivos. Cuando un adjetivo califica a dos o más sustantivos coordinados y va pospuesto a ellos, lo más recomendable es que el adjetivo vaya en plural y en masculino, si los sustantivos son de distinto género: «Tiene el pelo y la barba enmarañados» (Matos Noche [Cuba 2002]); «Apareció […] vestida con traje y mantilla blancos» (Hernández Secreter [Esp. 1995]). Si concordase solo con el último de los sustantivos, se generarían casos de ambigüedad, pues podría interpretarse que el adjetivo únicamente se refiere al más cercano: vestida con traje y mantilla blanca (¿el traje y la mantilla son blancos, o solo es blanca la mantilla?). No obstante, cuando los sustantivos coordinados se conciben como una unidad, de la que cada uno de ellos designa un aspecto parcial, el adjetivo puede concordar en género y número con el más próximo: «La gente de origen y habla francesa predomina en la provincia de Quebec» (Tiempo [Col.] 1.7.98).

3.3. Adjetivo antepuesto a varios sustantivos. Cuando un adjetivo califica a varios sustantivos coordinados y va antepuesto a ellos, lo normal es que concuerde solo con el más próximo, tanto en género como en número: «Distribuía […] esteroides anabolizantes […] a deportistas sin la preceptiva autorización y control médicos» (Vanguardia [Esp.] 1.6.94); «La indispensable vigilancia y control nocturnos brillan por su ausencia» (NProvincia [Arg.] 5.3.97). No es correcto, en la mayoría de los casos, poner en plural el adjetivo antepuesto si se coordinan sustantivos en singular: «Gudú será […] el gran destructor de sus propios reino y dinastía» (Abc [Esp.] 29.11.96); debió decirse su propio reino y dinastía. Solo en algunos casos, si los sustantivos coordinados son nombres propios de persona o cosa, o nombres apelativos de persona, el adjetivo antepuesto va en plural: «Allí estaba […] Ernestina con su marido, Luis de la Rosa, más los dos hijos de estos, los simpáticos Paco y Toni» (Vanguardia [Esp.] 30.6.95); «Lepprince me hizo pasar […] a saludar a sus futuras esposa y suegra» (Mendoza Verdad [Esp. 1975]).

3.4. Adjetivo pospuesto a sustantivos unidos por la conjunción o. Cuando un adjetivo califica a dos o más sustantivos unidos por la conjunción o y va pospuesto a ellos, deben distinguirse dos casos:
a) Cuando la conjunción o es propiamente disyuntiva, esto es, denota exclusión, alternativa o contraposición entre los referentes designados por los sustantivos que une, lo más recomendable es que el adjetivo vaya en plural y en masculino, si los sustantivos son de distinto género, para dejar claro que el adjetivo califica a todos ellos: «Hay veces en que un tobillo o una muñeca rotos no muestran alteración exterior» (Almeida Niño [Arg. 1975]); «Cada vez que mueren un hombre o una mujer viejos […], toda una biblioteca muere con ellos» (Fuentes Espejo [Méx. 1992]); «Hubo un silencio, el silencio o la pausa necesarios para que quien ha insultado pueda retroceder y congraciarse sin retirar el insulto» (Marías Corazón [Esp. 1992]). Solo en contextos en que no haya duda de que el adjetivo se refiere a todos los sustantivos coordinados es admisible, aunque menos recomendable, que el adjetivo concuerde solo con el más próximo: «El baño o la ducha diaria son altamente beneficiosos para quien los practica» (VV. AA. Tercera edad [Esp. 1986]); «El padre o la madre fumadora se ha de esconder en el lavabo para sustraerse a la mirada inquisidora de sus propios hijos» (Vanguardia [Esp.] 1.6.94).
b) Cuando la conjunción o denota identidad o equivalencia, es decir, une sustantivos que se refieren a una misma realidad, el adjetivo ha de aparecer en singular y en masculino, si los sustantivos son de diferente género. Lo normal, en estos casos, es que el segundo sustantivo vaya sin determinante: «El aerógrafo o pistola usado debe ser adecuado al compresor» (FdzChiti Cerámica [Arg. 1982]); «Doña Elisa entró acompañada de un trompo o peonza travieso y juguetón que era Ana» (Luján Espejos [Esp. 1991]).

3.5. Varios adjetivos coordinados en singular que modifican a un sustantivo plural. Cuando se hace referencia a varios entes de la misma clase mediante un único sustantivo en plural, asignando a cada uno de ellos una característica diferente, los adjetivos coordinados, normalmente pospuestos, van en singular, pues cada uno de ellos afecta a uno solo de dichos entes: «A su nacimiento concurrieron […] por igual las razas blanca y negra» (HdzNorman Novela [P. Rico 1977]). Cuando los adjetivos van antepuestos, resulta forzado referirlos a un sustantivo plural: el Antiguo y Nuevo Testamentos, a medio (o, en América, a mediano) y largo plazos; en estos casos se recomienda poner el sustantivo en singular y, si lleva determinante, repetirlo ante cada adjetivo: el Antiguo y el Nuevo Testamento; a medio (o a mediano) y largo plazo. Si lo que se coordinan son ordinales, → 3.6.

3.6. Varios ordinales coordinados que modifican a un mismo sustantivo. Cuando varios numerales ordinales modifican, coordinados, a un mismo sustantivo, designan forzosamente una pluralidad de seres, pues cada ordinal señala un elemento distinto dentro de una serie. Si los ordinales van pospuestos, lo normal es que el sustantivo vaya en plural: «El ascensor llegó abarrotado desde los sótanos primero y segundo» (Marsillach Ático [Esp. 1995]); si los ordinales van antepuestos, el sustantivo puede ir en singular o en plural, con cierta preferencia en el uso por el singular: «Adiviné la escena desde el ascensor, entre el cuarto y sexto piso» (Onetti Viento [Ur. 1979]); «Se había empeñado en invitar allí a toda la tertulia […] para leerles el primero y segundo actos de un drama» (PzReverte Maestro [Esp. 1988]). Para la concordancia entre sujeto y verbo en estos casos, → 4.6.

3.7. Cardinal en función de ordinal. Cuando un numeral cardinal con flexión de género se pospone, con valor de ordinal, a un sustantivo femenino, puede aparecer en masculino, concordando con el sustantivo elidido número, o en femenino, concordando directamente con el sustantivo al que se refiere: página doscientos o página doscientas (→ cardinales, 8).

3.8. Construcciones partitivas. Las construcciones partitivas están formadas por un primer elemento, que ha de ser un cuantificador, y un segundo elemento, introducido por la preposición de, que es, bien un sustantivo precedido de determinante, bien un pronombre; el primer elemento designa la parte, mientras que el segundo designa el todo: una de las participantes, la mitad del público, muchos de nosotros, etc. Si ambos elementos tienen flexión de género, debe haber concordancia forzosa entre ellos: «Rusa educada en Estados Unidos, Meir […] fue una de las firmantes de la declaración de independencia de Israel» (GmnzBarlett Deuda [Esp. 2002]); «Lidia Ariza […] dijo que se considera una de las mejores actrices de este país» (Dedom [R. Dom.] 14.1.97); por tanto, cuando se utilizan cuantificadores con flexión de género (uno -na, muchos -chas, varios -rias, etc.), no es correcto usar el femenino en la designación de la parte y el masculino en la designación del todo, aunque con ello se pretenda señalar que la parte aludida pertenece a un colectivo mixto: «Se escucharon las proposiciones de Míriam Orellana, […] una de los académicos invitados» (Hoy [Chile] 7-13.12.83); «Usted es una de los alumnos más brillantes de que goza la Facultad» (Bain Dolor [Col. 1993]); debió decirse, respectivamente, una de las académicas invitadas, una de las alumnas más brillantes.

3.9. Sustantivos epicenos. La concordancia debe establecerse siempre en función del género gramatical del sustantivo, y no en función del sexo del referente (→ género2, 1b).

3.10. alteza, majestad, señoría, excelencia, etc. Con estos tratamientos de respeto, los determinantes y adjetivos adyacentes van en femenino, de acuerdo con el género gramatical de estos sustantivos e independientemente del sexo del referente: «Nos dirigimos efusivamente a vuestra excelencia para manifestarle nuestra gratitud» (Alape Paz [Col. 1985]); «Su Graciosa Majestad británica Jorge VI le pedía a sir Winston Churchill que formara un nuevo gabinete» (Val Hendaya [Esp. 1981]). Sin embargo, el adjetivo en función de atributo o de predicativo, al igual que otros elementos no adyacentes, como los pronombres, aparece en el género que corresponde al sexo del referente: «Sus señorías estaban enfrascados en el Parlamento en una ardua discusión» (Cacho Asalto [Esp. 1988]).

3.11. de tipo o de carácter + adjetivo. Estas construcciones se posponen a un sustantivo para asignarle, de manera indirecta, una determinada característica. El adjetivo que expresa dicha característica ha de ir en masculino singular, pues debe concordar con las palabras tipo o carácter: «Con tal de no tener mayores discusiones de tipo económico» (Esquivel Deseo [Méx. 2001]); «Es una pintura de carácter simbólico» (Leguineche Tierra [Esp. 2000]); no es correcto hacer concordar el adjetivo con el sustantivo que precede a toda la construcción: «La situación puede obedecer a una razón de tipo estratégica» (NProvincia [Arg.] 13.4.97); «Los estudios de impacto ambiental […] han permitido acciones de carácter correctivas» (Universal [Ven.] 17.4.88).

3.12. lo + adjetivo + que. El adjetivo de esta estructura enfática debe concordar en género y número con el sustantivo al que se refiere: «Esto demuestra lo espabiladas que son las mozas de la comarca» (Beltrán Pueblos [Esp. 2000]). Es incorrecto inmovilizar dicho adjetivo en masculino singular: «Hago esta sugerencia por lo perjudicial que son las pérdidas de clase» (Época [Chile] 22.7.96); debió decirse lo perjudiciales que son.

3.13. (el) uno con (el) otro, (la) una a (la) otra, etc. Los indefinidos uno y otro, opcionalmente precedidos de artículo y separados entre sí por una preposición (a, con, de, en, etc.), aparecen como refuerzo en las construcciones recíprocas: hablan mal el uno del otro, se apoyan unas a otras, confían los unos en los otros, etc. Si la reciprocidad se establece entre seres de distinto sexo, lo normal y recomendable es que ambos indefinidos vayan en masculino: «Acababan de celebrar las bodas de oro matrimoniales, y no sabían vivir ni un instante el uno sin el otro» (GaMárquez Amor [Col. 1985]); «Se besan, se abrazan, intentan fundirse el uno con el otro, […] él le aprieta las nalgas, ella tira de sus brazos» (Sierra Regreso [Esp. 1995]); no obstante, aparecen ejemplos ocasionales, incluso entre escritores de prestigio, en que cada indefinido va en un género distinto: «Desde un principio se hicieron mucha gracia el uno a la otra» (Marsé Rabos [Esp. 2000]).

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