Muy orientado al marketing, a cómo escribir un relato de ciencia ficción que “venda”, este artículo que apareció en un dossier para escritores en 2006 propone seis claves para incursionar con éxito en el género. Nos va a servir para la consigna de viaje en el tiempo que se propone en el cuadernillo. Pero tranquilos, prefiero la calidad antes que la potencialidad comercial de sus trabajos. Quiero decir, no es necesario seguir las seis claves a rajatabla. Ni que el relato se convierta en un best-seller.
1. Escoge temas contemporáneos
La ciencia ficción no trata exclusivamente de cohetes y pistolas láser. En realidad, este subgénero fue decayendo hacia la década de los 60 con Heinlein y sus “Tropas del Espacio”. Aunque algunos escritores de vez en cuando le prestan atención. La ciencia ficción moderna trata temas modernos: la crisis energética, el control del gobierno, los avances médicos, la clonación, el racismo, los extremismos religiosos… etc.
Esto sucede porque la ciencia ficción no se dedica a predecir el futuro. Si habla del futuro, es para hacer un comentario sobre el presente. Es para decir, si esto sigue así, podemos acabar de esta manera. Un buen ejemplo es “1984” de George Orwell. No pensaba que en 36 años viviríamos tanto control pero se dio cuenta que la gente podía renegar de su libertad para conseguir seguridad y escribió un aviso. Hoy, el pueblo norteamericano, ha cedido parte de sus derechos civiles a cambio de las promesas de seguridad de sus gobernantes.
La gran cantidad de historias que se han escrito hablando de guerras nucleares no intentan predecir una, intentan prevenirla cambiando las actitudes de la gente. La ciencia ficción utópica es la otra cara de la misma moneda: nos enseña un futuro que podría ser nuestro si lucháramos para conseguirlo.
Alguna ciencia ficción se sitúa tan alejada en el futuro que, a veces, resulta complicado ver la conexión. Pero siempre existe. La Guerra de las Galaxias, con todas sus batallas espaciales y sus maestros jedi no es sino un examen sobre lo que significa ser humano con tus fortalezas y debilidades internas.

2. Usa el lenguaje apropiado
¿Qué sucede con el lenguaje técnico? No todo son matrices de flujo ni compensadores Heindenberg. De hecho, la tendencia actual es usar un lenguaje que tu lector pueda entender. Debe ser real.

3. Piensa científicamente
Puedes pensar que necesitas ser un buen científico para escribir ciencia ficción pero no hasta tal punto. Algo de razón tiene la afirmación pero no de la manera en que todo el mundo piensa. No tienes por qué tener la cabeza llena de fórmulas, ni saber cómo funciona una órbita. Lo que tienes que saber es como pensar científicamente. Esto significa buscar relaciones de causa-efecto y poner estas relaciones en la historia. Debes hacer que las cosas sucedan por una razón y que esa razón sea plausible.

4. Añade especulación
Una vez entiendes las relaciones de causa-efecto las historias de ciencia ficción son tan fáciles o tan difíciles de escribir como cualquier otra. Necesitas personajes interesantes en un buen escenario y con un conflicto que implique al lector. La única diferencia es que en ciencia ficción la historia debe depender de un elemento de especulación, y las ramificaciones lógicas que implica deben construir el argumento.
¿Qué significa elemento de especulación? Cualquier pregunta que empiece con “¿Qué pasaría si…?”. ¿Qué pasaría si de pronto no hubiera gravedad? ¿Qué pasaría si el sol se apagara, o se volviera verde? ¿Qué pasaría si aparecieran manchas solares en el sol con la palabra “SOS” escrita? Este es el elemento especulativo. La historia es lo que haces después con esta premisa. Esto nos lleva a otra concepción falsa: Las ideas son escasas. Esta es quizás la peor –y falsa- concepción sobre la ciencia ficción. Las ideas están en todas partes. El truco consiste en mirar las situaciones cotidianas con otro ojo. Por ejemplo, los coches de ahora tienen multitud de luces y botones, la mayoría de los cuales no sabemos ni para que sirven. Uno en particular, el del aceite, puede parecer la lámpara de un genio. ¿Qué pasaría si en realidad saliera un genio cada vez que alguien apretara ese botón?

5. Cuenta una historia
Una vez consigues una idea para escribir ciencia ficción es tentador incluirlo todo en la historia. Resístete con todas tus fuerzas. Muchas historias fallan por ser demasiado detallistas. No necesitamos conocer toda la historia del planeta hogar de tu protagonista, sólo que su gravedad dobla la de la tierra y es por este motivo que el protagonista puede levantar coches con mucha facilidad. No cuentes tu idea, cuenta una historia sobre tu idea.
Una observación: No todas las ideas son útiles. Deben ser creíbles, al menos en el mundo donde sitúes tu historia. Si los coches funcionan mediante la ayuda de una especie de genio, será mejor que en algún momento expliques de dónde vienen y por qué acceden a ser una comodidad más para los humanos. Si no lo haces, estarás escribiendo fantasía, no ciencia ficción.

6. Escoge el subgénero adecuado
Hasta ahora hemos descrito la ciencia ficción como si se tratara de un único gran género. Pero lo cierto es que hay muchos tipos de subgéneros, cada uno con sus características específicas. La primera distinción es entre ciencia ficción dura y blanda dependiendo de la cantidad de ciencia que se use para contar su premisa. La más dura depende lo que conocemos actualmente como posible. No hay naves más rápidas que la luz, ni viajes en el tiempo, ni magias extrañas. La ciencia ficción media puede romper una o dos reglas (podemos encontrar naves más rápidas que la luz o viajes en el tiempo) pero no encontraremos nada de magia. En la ciencia ficción blanda todo está permitido mientras funcione la mente científica dentro de la historia. La magia como magia aún está prohibida pero si puedes convencer al lector de que hay “algo más” puede ser todo un éxito.
Veamos como ejemplo la idea del genio. Decimos genio, pero puede ser un extraterrestre, una planta pensante, etc. En la ciencia ficción dura, se enfocaría la historia hacia cómo los ingenieros encararon la crisis energética intuyendo que los genios eran reales y podían solucionar el problema. Deberías explicar como los convencieron para que se convirtieran en un elemento más del coche. Pero deberás hacer creer a tu lector que los genios son un fenómeno científico más que mágico. En la ciencia ficción media puedes investigar las implicaciones sociales al cambiar de fuente de energía. La ciencia ficción blanda puede ahondar en las implicaciones personales del genio con su nuevo dueño.
Puedes escribirlo como una historia de viajes en el tiempo, como ciberpunk, como un viaje espacial o cualquier otro. No importa cual. Pero tienes que ser fiel al subgénero escogido y a sus convenciones.
¿Cuales son estas convenciones? Aquí necesitas documentarte. Ninguna lectura sobre ciencia ficción substituirá la lectura de cientos de libros de ciencia ficción. Lee, lee y lee hasta que empieces a cuestionarte ¿Qué pasaría si….? cuando observes elementos de la vida cotidiana.
Entonces estarás preparado para escribir.

About these ads